Los “fraudes” en elecciones internas

Héctor Marte Pérez

No parece que exageran mucho los que dicen que aquí hasta elegir la directiva de una junta de vecinos se hace difícil, por los recurrentes alegatos de fraude. En asociaciones, gremios y sobre todo, en los partidos políticos, procesos que deberían transcurrir con normalidad en una democracia, resultan en experiencias frustrantes, especialmente al momento del conteo de los votos, pues una de las partes se niega a aceptar los resultados oficiales. O los fraudes son tan comunes que siempre hay temor y sospechas en cada competencia, o tenemos malos perdedores. Al parecer, hay una mezcla de ambos. El problema es que “después del palo dao, nadie lo quita”, por lo que casi nunca queda claro si la denuncia fue justificada o no.

Ejemplos

La realidad es que cuando los resultados de una elección interna de un partido son cerrados, las denuncias de fraude surgen casi de manera automática. La historia reciente lo confirma. En el PRD se pueden mencionar varios episodios como ejemplos, y el último fue en el 2011 cuando Hipólito Mejía le ganó la competencia por la candidatura presidencial a Miguel Vargas y este último dijo que hubo intromisión del PLD en el proceso. El PRSC no ha podido seleccionar un candidato presidencial sin traumas después de la muerte de Joaquín Balaguer. Para las elecciones del 2004, el candidato natural era Jacinto Peynado y Eduardo Estrella ganó las primarias. El hoy extinto Peynado nunca aceptó ese resultado. Cuatro años después, fue Estrella el que denunció un fraude en la votación interna en la que se impuso Amable Aristy Castro. El PLD, donde tradicionalmente se ha logrado definir sin grandes problemas la nominación presidencial, tuvo su primera experiencia de objeción a los resultados en el 2019, cuando Gonzalo Castillo, apoyado por el danilismo, venció a Leonel Fernández, quien culpó del resultado al voto automatizado que se usó en ese proceso.